La presencia de topillos en el campo es una de las principales preocupaciones para los agricultores de determinadas zonas de la provincia de Salamanca y de otras de la Comunidad como Zamora, Valladolid, Segovia, Palencia o Ávila. Lejos de la plaga que asoló numerosas parcelas y causó graves daños en el año 2007, el topillo de campo se ha convertido en una molesta presencia que afecta negativamente a los cultivos.

Los topillos de campo o topillo campesino, son roedores que tienen una gran capacidad reproductora durante todo el año, pero es en la estación primaveral cuando encuentran su mayor actividad, eso les hace ser una plaga terrible en muy poco tiempo y ser una plaga muy difícil de exterminar. Su alimentación es esencialmente herbívora, tallos, frutos de la superficie, raíces, tubérculos, bulbos de las partes subterráneas de las plantas, por eso los topillos pueden arrasar cultivos enteros y especialmente los de regadío.

Para prevenir la presencia de estos roedores en el campo, desde la Consejería de Agricultura y Ganadería se plantean las siguientes medidas:

Vigilar los cultivos y las masas forestales próximas a las parcelas, notificando a la Administración toda aparición o sospecha de topillos.

Modificar el hábitat donde se mueve el topillo con la limpieza de cunetas, linderos y regatos, con el fin de que los roedores no encuentren alimento y protección, limitando así las posibilidades de sobrevivir y desarrollarse. Así se debe controlar y eliminar mecánicamente, mediante limpieza con cuchilla, motoniveladora o desbroce, la cubierta vegetal herbácea, respetando cualquier vegetación arbórea presente, en los lugares que son reservorio de las poblaciones y que pudieran poner en peligro a los cultivos.

En los casos de cunetas y lindes con cubierta vegetal escasa o de porte muy bajo, donde se observe presencia de topillo, o en sus proximidad sería conveniente mantenerlas desnudas por medios mecánicos o mediante la aplicación de herbicida.

Mantener vigilada una franja de entre 5 y 10 metros en los límites de aquellas parcelas cultivadas en cuyas lindes, cunetas, arroyos o parcelas colindantes se observe presencia de topillo campesino, o se estime riesgo de presencia futura. Si el riesgo es alto, considerar dejar esa franja sin sembrar, manteniéndola de forma constante libre de vegetación. Si se observa colonización en dicha franja, practicar la remoción de tierra en ella.

Remover el terreno de sus parcelas con el fin de eliminar las posibles colonias de roedores establecidas, especialmente en los casos en los que se observe presencia de huras y colonias.

En el caso de parcelas en las que se realicen prácticas de siembra directa, considerar el uso de un descompactador para destruir galerías y madrigueras minimizando el impacto sobre la estructura y perfil del suelo.

En parcelas de alfalfa, pastos, forrajes y otros cultivos herbáceos perennes o plurianuales, se deben realizar los últimos cortes previos al invierno dejando la menor longitud de cubierta vegetal, lo más superficial posible, con el objetivo de reducir el alimento disponible y reducir la protección frente a depredadores, así como considerar, en el caso de observar colonias de topillos, un pase somero de grada, que destruya las galerías y huras superficiales.

En el caso de parcelas con dotación de riego en las que se observe colonización de topillo, considerar la viabilidad de provocar un anegamiento total temporal.

En los casos en los que en parcelas ya sembradas haya colonias de topillo, considerar su inundación mediante el apoyo de la cuba con una manguera, o bien su destrucción manual mediante azada o con la ayuda de un apero que provoque la remoción del suelo.

En los casos de parcelas de regadío, especialmente de alfalfas, retirar los tubos de riego cuando no sean necesarios.

Retrasar al máximo las siembras en función de lo que permita el cultivo y la variedad del mismo considerada, en aquellas zonas en que se observe actividad de topillo campesino.

Facilitar e intensificar el pastoreo en rastrojos, zonas no cultivadas y baldíos.

Eliminar acúmulos de piedras y demás elementos próximos a las parcelas que pudieran servir de cobijo al topillo, así como restos y residuos de cosecha o de podas.

Potenciar la actividad de los depredadores del topillo (rapaces, comadrejas, zorros, cigüeñas, etc.), mediante el respeto a los mismos y sus camadas, la erradicación de prácticas que pudieran afectarles, y el respeto y potenciación de elementos paisajísticos que pudieran ayudarles como guarida en sus actividades reproductivas y de cría, o en sus oteos y campeos en la búsqueda de presas.

Colocar posaderos temporales, como por ejemplo estacas de aproximadamente 1,5 metros de altura clavadas en el terreno, en lindes, cunetas y arroyos adyacentes a las parcelas, así como en el interior de aquellas en las que pudiera observarse presencia de colonias de topillo, situando los posaderos en sus proximidades.

Fuente: Agronews Castilla y León

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